
ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE ANA MARÍA MATUTE
La escritura de Ana María Matute nos indica que se trata de una persona cordial, cálida y respetuosa, natural en el trato, abierta a los demás. Obra de un modo decidido, con seguridad en sus propios medios. Se encuentra a gusto consigo misma. Así lo indica la altura de la mayúscula inicial. Sus metas son equilibradas, justas y realistas. No se presiona si no logra lo que quiere, y busca su camino despacio, pero con paso firme.
La horizontalidad de las palabras de la firma refleja su madurez y satisfacción personal por la posición alcanzada en la vida. Seguramente considera que ha colmado sus expectativas, aunque en ocasiones se muestra muy susceptible y no valorada por la sociedad en la excelsa forma que ella cree merecer. Se siente herida con mucha facilidad y se requiere una delicadeza especial para tratar con ella.
No es rencorosa ni se resiente por las malas acciones recibidas, y da siempre una oportunidad a los demás.
Es reflexiva, noble, sencilla, humilde, responsable y muy auténtica. Existe claridad en la comunicación y armonía entre el yo manifestado y el yo íntimo.
Su escritura denota que posee una gran amabilidad en el trato, es dulce y cordial, aunque en la intimidad puede ser exigente y, en determinados momentos, dura. Hay situaciones de su pasado – “el niño herido”- que le causan mucho dolor. Las torsiones de las letras y los ángulos hacia el lado izquierdo nos indican que existe un sufrimiento íntimo que se manifiesta en ocasiones con una gran irritabilidad.
A menudo tiene deseos de huir hacia otros mundos y necesita estar sola. Sin embargo, es importante para ella sentir el apoyo de los demás y recibir su afecto de manera constante.
Begoña Mardones Gómez
Sociedad Española de Grafología
Madrid, 25 de noviembre de 2010
begomardones@telefonica.net